
Sus Últimos Días
Una Vida Santa y Lleno de Fe
Sus Últimos Días
A pesar de la pasión del Padre Peyton y de la extraordinaria energía que dedicó a viajar, hablar, organizar y planificar el crecimiento y la expansión de su ministerio durante la década de 1990, su salud comenzó a deteriorarse.
Su corazón se debilitó y fue hospitalizado en tres ocasiones por insuficiencia cardíaca congestiva. Se fue a vivir con las Hermanitas de los Pobres en San Pedro, California, donde pasó sus días en adoración, celebrando la Misa y rezando el Rosario. Después de varios meses con problemas de salud, su vida comenzó a apagarse lentamente. La noche del 2 de junio de 1992 no pudo terminar su Rosario y les dijo a quienes estaban a su lado que lo terminaran por él. Murió en paz a las 5:20 a. m. del 3 de junio de 1992; sus últimas palabras fueron:sus últimas palabras fueron:
María, mi Reina, mi Madre.


Al conocerse la noticia de su fallecimiento, se recibieron cientos de condolencias y mensajes de reconocimiento y gratitud de personas y grupos de todo el mundo. Uno de ellos decía: “La muerte del Padre Peyton es una pérdida que se sentirá profundamente. Tocó la vida de millones de personas a través de la radio y la televisión con la sencillez y la sinceridad de su vida y de su mensaje”. El Padre John Murphy, C.S.C., al rendir homenaje al Padre Peyton, recordó los diez años que trabajó junto a él y dijo:
El Padre Pat era único, carismático, aparentemente incansable y, durante su vida, hizo más por inspirar la devoción a Nuestra Señora y al Rosario que cualquier otra persona en la historia.
El Padre Peyton fue sepultado el 8 de junio de 1992 en el Cementerio de la Comunidad de Holy Cross, en Stonehill College, en North Easton, Massachusetts. Durante su vida, las oraciones y el toque sanador del Padre Peyton ayudaron a muchas personas en sus necesidades. Desde su fallecimiento, se han reportado numerosos favores recibidos por medio de su intercesión. Algunos hablan de sanaciones físicas; otros relatan favores espirituales, como el regreso de católicos alejados a los sacramentos y familias que encontraron esperanza y fortaleza en medio del sufrimiento. Muchos comentaron la rapidez con la que sus oraciones fueron respondidas.


A petición de la Congregación de la Santa Cruz, la comunidad religiosa a la que pertenecía el Padre Peyton, el Obispo de Fall River, Massachusetts, con la aprobación del Vaticano, abrió oficialmente la Causa de Canonización el 1 de junio de 2001.
En ese momento, al Padre Peyton se le otorgó el título de Siervo de Dios.
Desde entonces, se ha realizado un importante trabajo para presentar la práctica heroica de las virtudes del Padre Peyton y su fama de santidad. Una vez que una persona es declarada Siervo de Dios, comienza un extenso proceso de documentación sobre su vida y su obra. En el caso del Padre Peyton, se entrevistó a más de 150 personas en distintos países del mundo. Además, se recopilaron todas sus declaraciones públicas, publicaciones y testimonios sobre él. Posteriormente, la causa formal de santidad fue presentada en un documento resumido llamado Positio.
Un comité del Vaticano, llamado el Dicasterio para las Causas de los Santos, examinó posteriormente la Positio. Determinó que el Padre Peyton vivió una vida de virtud heroica y de santidad, y votó a favor de enviar la causa al Santo Padre.
